Fe Adulta

Se hizo carne

Y la Palabra se hizo carne

viva,

sensible y tierna,

cálida y cercana,

entrañable,

Dios encariñado,

Dios humanizado,

Hijo y hermano,

libre y palpable.

 

Sí.

 

Se hizo caricia y gracia,

grito y llanto,

risa y diálogo,

silencio sonoro,

balbuceo de niño,

eco de los que no tienen voz,

buena noticia,

canto alegre,

toque liberador…

 

¡Y nos humanizó!

 

Florentino Ulibarri

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