Hermanos y hermanas, el evangelio de hoy nos ha recordado que una Iglesia o comunidad cristiana que no dé fruto no tiene razón de ser, por mucha hojarasca que ostente. Oremos.
Que nuestra mirada siempre regale nuevas oportunidades
• Que nuestra Iglesia, al estilo de Jesús, como el viñador, ofrezca nuevas oportunidades a los árboles que aparentemente no dan fruto y cuide con mimo de las higueras especiales para que den fruto.
Que nuestra mirada siempre regale nuevas oportunidades
• Que nuestras comunidades parroquiales y religiosas abran con especial sus puertas con delicadeza y ternura a todas las personas frágiles de nuestros barrios y pueblos.
Que nuestra mirada siempre regale nuevas oportunidades
• Que nuestros gobernantes y responsables de instituciones trabajen en favor de un mundo más justo y amable para toda la humanidad; que pongan su esfuerzo y empeño en mejorar la vida de los más desfavorecidos.
Que nuestra mirada siempre regale nuevas oportunidades
• Que la paz sea posible en nuestro mundo; que cesen las guerras, la violencia de género, los campos de refugiados, los cautiverios; las rencillas familiares y vecinales.
Que nuestra mirada siempre regale nuevas oportunidades
• Que todos y todas nosotras acertemos a paliar las malas soledades de tantos; seamos espacio seguro para quienes viven a la intemperie y ofrezcamos palabras y gestos de amor a quienes no se sienten queridos.
Que nuestra mirada siempre regale nuevas oportunidades
Padre Madre buena, que los creyentes siempre y en toda circunstancia seamos referentes de esperanza; hombres y mujeres que esperan contra toda esperanza.
Vicky Irigaray
