Hermanos y hermanas, es el propio Jesús quien nos encarga la misión de seguir por su sendero, anunciando otro mundo posible: más hermanado y en paz. Oremos.
Que nuestra vida sea cauce de bien
• Que la Iglesia sea valiente, sin apegarse a los bienes y poderes de este mundo, y proclame con su palabra y gesto el Reino de Jesús, siempre cerca de los más desfavorecidos.
Que nuestra vida sea cauce de bien
• Que los creyentes nos liberemos de la tentación del apaño y acomodo; optemos por vivir desinstalados, siempre buscando el bien de los hermanos.
Que nuestra vida sea cauce de bien
• Que los responsables de nuestras instituciones y gobiernos sean responsables en el desempeño de sus funciones y pongan todo su empeño en mejorar la vida de quienes más lo necesitan.
Que nuestra vida sea cauce de bien
• Que seamos hombres y mujeres con sentido de comunidad, conscientes de la llamada a ser constructores y semillas de un mundo nuevo, donde reine la justicia y la paz.
Que nuestra vida sea cauce de bien
• Que la paz sea posible en nuestro mundo; que termine todo tipo de violencia: en contextos de hogar; entre naciones; por motivos religiosos o políticos; por falta de solidaridad o deseo de poder.
Que nuestra vida sea cauce de bien
Padre Madre buena, que seamos proclamación del Reino entre nosotros; que lo que nos identifique sea: curar y cuidar de los enfermos, compartir los bienes y desear la paz.
Vicky Irigaray
