Hermanos y hermanas, el amor a Dios y el amor al prójimo no pueden separarse; el que no ama al prójimo de forma práctica, no ama a Dios. Oremos.
Que tengamos un corazón compasivo y un actuar inteligente
• Que la Iglesia se haga prójima, cercana; dispuesta siempre a acoger, escuchar, perdonar, curar, ofrecer, garantizar los derechos y dignidad de cada persona.
Que tengamos un corazón compasivo y un actuar inteligente
• Que los creyentes nos acerquemos a ayudar en primer lugar al caído, al herido, al que sufre violencia, al despojado de sus derechos de persona, a los emigrantes…
Que tengamos un corazón compasivo y un actuar inteligente
• Que todos nosotros y nosotras seamos prójimas del necesitado; es decir: tengamos compasión, nos demos en tiempo y bienes; tomemos partido por quienes tienen sus derechos pisoteados…
Que tengamos un corazón compasivo y un actuar inteligente
• Que seamos samaritanos y caminemos con los ojos bien abiertos para ver cómo podemos ayudar a cualquier hombre o mujer que nos pueda estar necesitando.
Que tengamos un corazón compasivo y un actuar inteligente
• Que escuchemos la llamada a salir de nuestro camino para entrar en el camino del otro; salir de nuestras comodidades y proyectos y detenernos ante la vida herida y truncada de los hermanos.
Que tengamos un corazón compasivo y un actuar inteligente
Padre Madre buena, que no olvidemos que el amor al prójimo es, en primer lugar, auténtico amor humano que se conmueve ante la persona maltratada y herida.
Vicky Irigaray
