Hermanos y hermanas, la actuación de Jesús en el templo de Jerusalén nos recuerda que nuestros templos son un lugar donde encontrarnos con Dios Padre Madre de todos, que nos urge a preocuparnos por los hermanos. Oremos.
Que nuestra casa sea la casa de todos
• Que nuestras iglesias sean la casa del Padre donde se vive, se celebra y se nos manifiesta a todos la justicia, la verdad y la fraternidad.
Que nuestra casa sea la casa de todos
• Que nuestras celebraciones favorezcan nuestro encuentro con Dios Padre Madre Dios que nos impulsa a construir su Reino y buscar su justicia.
Que nuestra casa sea la casa de todos
• Que nuestras Eucaristías sean invitación a la escucha sincera de la Palabra y una celebración de nuestro compromiso de fraternidad con toda la humanidad.
Que nuestra casa sea la casa de todos
• Que comulgar cada domingo con el pan y vino nos lleve a ser personas comprometidas con la paz, la justicia y el derecho a una vida digna para toda la humanidad.
• Que nuestra casa sea la casa de todos
• Que nos olvidemos que hablar de la “casa de Dios” es hablar de “sus cosas” y de “su causa”, de lo que para El es sagrado: las personas, la justicia, la vida, la paz y las semillas de su Reino que brotan en este mundo.
Que nuestra casa sea la casa de todos
Padre Madre buena, que la celebración de esta Eucaristía nos comprometa a vivir como hermanos, a practicar la justicia que Dios quiere y a construir su Reino.
Vicky Irigaray
