Quería agradecerles poder leer las palabras del padre Enrique Martinez Lozano, él acompañó mi niñez, yo tenía 10 años cuando captó nuestra atención en una pequeña comunidad de Buenos Aires. Era emocionante cómo nos mostraba a Jesús con hechos, haciendo, cubriendo las necesidades que veía, con una claridad infinita. Lo consideramos un amigo personal de mi familia y siempre está presente entre nosotros, ahora con sus libros. Karina.
Soy estudiante de teología del Seminario Conciliar de Pereira, Colombia. Me he encontrado con su página y me ha llamado mucho la atención. Siento profunda admiración por los aportes de los teólogos de España. Quisiera tener más contacto con uds. Diego.
Gracias por la información, espero que en un futuro podáis enviar documentos en francés, pues actualmente vivo y comparto mi vida con las personas de Burkina Faso. Un abrazo. Loly.
Soy argentina. Estamos trabajando con los temas de feadulta.com en nuestras clases de catequesis con jóvenes y adultos. Somos asiduas lectoras de la página y también propagadoras del material que publican. Mimi.
Hola, amigos. Me gusta mucho vuestra página y me sirve de gran ayuda. Os sigo habitualmente todas las semanas. Saludos. Jesús.
A la atención de Fray Marcos. Soy un joven nacido en 1934 (he vivido siempre una fe infantil), llevo varios años colaborando con Cáritas y leo semanalmente su comentario al evangelio. Necesito una fe adulta. Estoy intentando conocer y seguir al verdadero JESÚS, (entiendo el mecanismo del chupete), pero vaciar un saco que se ha estado llenando tantos años…,
estoy luchando y pasándolo mal porque me precipito y pierdo la paz. Necesito ayuda. Perdónenme las molestias. Gracias. Felipe.
Si sufres porque te sientes a la intemperie, es que has derribado el sombrajo que te cobijaba antes de tiempo. No tires nada por la borda. Hay que tener paciencia y esperar que se baya derrumbando él solito. Nadie te puede ayudar. Lo mismo que no se puede ayudar a crecer a una planta. Lo que hay que hacer es regar, abonar, cuidar todo lo que se pueda para que, desde dentro, crezca la fe adulta que tú deseas. Un abrazo. Marcos.
