Rafael, majo, lo siento un montón y espero que ella te de toda su fuerza y apoyo, desde la mesa camilla del Padre, donde aún será más cómplice tuyo en esta tarea ciber-apostólica . Me alegra que te quede el regusto de haberla despedido bien, con todos alrededor. Que te duela poquito o no te pese demasiado el duelo, para que puedas seguir estando vivo y activo, como a ella le gustaría.
Un abrazo y felices sueños.
Mari Patxi
