Fe Adulta

Un abrazo, salomé arricibita

Querido… queridísimo Rafael… ¿qué decirte?
Te daría un abrazo fuerte, silencioso, hondo, tierno y sustentador. De hecho, te lo doy aunque sea virtualmente y te lo doy en mi oración. A ti y a los tuyos. En cuanto tenga un ratico te llamo… si no me dices lo contrario porque estés cansado de teléfonos y palabras.
Lo entiendo… lo entiendo muy bien… lo de no querer que sea triste… pero es que lo es… el dolor duele… y ni el mismo Dios se libra de eso… de doler nuestros dolores. Te deseo que lo sientas cercano acompañando y compartiendo ese pesico, esa tristeza y también esa alegría serena de ser consciente del inmenso regalo que has tenido en tu vida y que tienes en tus hijos, que son también parte de Conchita. Gracias por compartirte y por compartirnos a la que intuyo era y es y será tu almica gemela.
Ella descansa en el mejor Regazo y ese Regazo, está también en ti. Ahí mismo la tienes… cerquita… dentro de tu corazón para siempre. Que sea tu fuerza, tu alivio, tu alegría. Que sientas siempre a Dios y en El a Conchita acompañando tu vida y animándote a «alearnos» a todos.
Comparto tu dolor y celebro también contigo tanto AMOR en tu vida.

Un abrazo inmenso y tierno y otro de parte de Teresa que me ha pedido que te mande uno especial.
Salomé

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