Fe Adulta

Estamos en tus manos, padre

Al Dios que tanto nos quiere a todos sus hijos, le dirigimos nuestros ruegos, contestando «ayúdanos, estamos en tus manos, Padre».

• Que a cuantos celebramos la eucaristía dominical se nos desapegue el corazón de las riquezas y seamos austeros y sencillos.

Ayúdanos, estamos en tus manos, Padre.

• Que vivamos atentos a las necesidades de los hermanos para facilitarles la vida.

Ayúdanos, estamos en tus manos, Padre.

• Que seamos generosos, sin miedos ni desconfianzas de los hermanos.

Ayúdanos, estamos en tus manos, Padre.

• Que quien tiene más poder y capacidad de decisión sea cada día más sensible a la desigualdad social y trabaje por mejorarla.

Ayúdanos, estamos en tus manos, Padre.

• Que los cristianos seamos un puntal fuerte de transformación a la hora de hacer un mundo más fraterno y humano.

Ayúdanos, estamos en tus manos, Padre.

Mueve el corazón de políticos, autoridades y estamentos sociales, para que en su labor vean siempre a las personas que les necesitan. Buen Padre Dios, tú que conoces nuestras buenas intenciones y nuestra mala memoria, recoge nuestras súplicas y haznos más generosos cada día, amén.

 

Mari Patxi Ayerra

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