
La actitud de Jesús no fue así y en nombre de Jesús no se puede discriminar a las mujeres. En un breve repaso por la historia del cristianismo descubrimos que esta enseñanza tan clara de Jesús, fue poco a poco dejada de lado y arrollada por el patriarcado imperante en la cultura greco-romana. Por último analizamos los esfuerzos de Francisco para cambiar esto. Hay buenas intenciones pero falta una base teórica clara que entierre el «esencialismo» en pro del concepto de «género».
