
Sacar del templo nuestra fe, para vivirla, sin miedo, a campo abierto. La propia existencia, con sus limitaciones y su pecado, es el lugar donde Dios ha querido quedarse, donde nos podemos encontrar con Él.


Sacar del templo nuestra fe, para vivirla, sin miedo, a campo abierto. La propia existencia, con sus limitaciones y su pecado, es el lugar donde Dios ha querido quedarse, donde nos podemos encontrar con Él.
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