
Muchas veces nos situamos en la vida «desde fuera», como observadores que ven la realidad desde unos criterios más o menos comunes. El creyente es el que es capaz de «meterse en la vida» y romper los límites para vivir la vida desde Dios.


Muchas veces nos situamos en la vida «desde fuera», como observadores que ven la realidad desde unos criterios más o menos comunes. El creyente es el que es capaz de «meterse en la vida» y romper los límites para vivir la vida desde Dios.
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