
Hoy comenzamos un tiempo de ilusión, de esperanza, de alegría. Estad atentos, mirad, vigilad, velad, porque hoy hacen falta cristianos sorprendentes, comprometidos, trabajando por una sociedad más justa y fraterna, que pueda ayudar a muchas personas a levantar la cabeza y ver los nuevos signos, abiertos a la presencia y utopía de nuestro Dios. ¡Éste es nuestro momento!
