
A veces nos pueden las dificultades de la vida, la pena y el dolor de la pérdida, como a los primeros discípulos cuando murió Jesús. Pero Él sigue presente entre nosotros, en nosotros… resucitado, no nos ha abandonado. Hoy el evangelio nos invita a reflexionar y orar esta experiencia de resurrección. ¿Sabemos dónde buscar a Jesús? ¿Cómo y dónde nos encontramos con Él?
