Sábado de la 5ª semana (Mc 8,1-10)
Jesús dijo: La gente lleva tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los despido, desfallecerán por el camino. ¿De dónde sacaremos pan para saciar a tantos? ¿Cuántos panes tenéis? Siete. Mandó que la gente se sentara y tomando los panes, dijo la acción de gracias, los partió y dio a sus discípulos para que los sirvieran. Jesús pronunció la bendición sobre los peces, y mandó que los sirvieran también. Se saciaron y llenaron siete canastas de sobras. Eran unos cuatro mil.
Otra vez Jesús se compadece de la gente
No es fácil de explicar por qué se repite el mismo relato tres capítulos después. Aparte de la importancia que se le da al repetirlo seis veces en los evangelios.
Las diferencias, sobre todo de números, pueden indicar que se quiere dar un mensaje distinto, pero nosotros no estamos capacitados para descubrir la diferencia.
Una vez más Jesús toma una iniciativa que parece del todo descabellada. Pero él insiste porque tiene claro que lo primero es la gente que le sigue hace tres días.
Todo judío creía que el mayor milagro de Moisés fue alimentar al pueblo con un pan que bajaba del cielo. Es lo que Jesús quiere suscitar para promover la confianza.
También puede justificar tantos relatos de multiplicación de los panes, la importancia que tenía ya la celebración de la eucaristía al escribirse los evangelios. Tanto en los relatos como en la celebración se insiste en el don.
Una vez más debemos recordar que lo importante no es el hecho sino el simbolismo que debían descubrir en él. No se trata de remediar una necesidad material sino de que tomen conciencia de la necesidad de compartir.
Fray Marcos
