Fe Adulta

6 marzo

Miércoles 3ª semana cuaresma (Mt 5,17-19)

Dijo Jesús: No creáis que he venido a abolir la Ley o los Profetas: no he venido a abolir sino a dar plenitud. Antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el Reino. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino.

El texto muestra lo difícil que es comprender a Jesús

No cabe la menor duda de que la interpretación de los letrados y fariseos fue muy diferente. Creyeron que Jesús se atrevió a saltarse la Ley a la torera.

La impresión que da la lectura de los evangelios coincide con la apreciación farisaica. Tiene que haber alguna tecla que nos permita salir de esa interpretación. Jesús fue un judío fiel y es difícil aceptar que no cumpliera la Ley.

Jesús manifiesta su oposición a la interpretación literal de la Ley que no tenía en cuenta las circunstancias. Así la fidelidad a la Ley se convierte en verdadera injusticia.

El fallo fariseo estaba en creer que la Ley hay que cumplirla porque está mandada sin tener en cuenta que es un medio para que el ser humano alcance su plenitud.

Si la interpretación rigurosa de la Ley impide a un ser humano aprovecharse de ella para mejorar, quiere decir que esa interpretación es inhumana y debe superarse.

Muchas de las normas del AT no eran morales sino solo profilácticas. Lavarse las manos antes de comer o no comer carne de cerdo intentaba evitar muertes inútiles.

Implicar a Dios en estas exigencias fue imprescindible en una época de ignorancia. En tiempo de Jesús, y mucho más en nuestros días, la motivación debe ser otra.

 

Fray Marcos

 

 

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