Fe Adulta

25 abril

Jueves 4ª semana cuaresma (Jn 5,31-47)

Si doy testimonio de mí, mi testimonio no es válido. Otro da testimonio verdadero de mí. Enviasteis emisarios a Juan, pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me concedió realizar dan testimonio de mí. Estudiáis las Escrituras para encontrar vida; pues ellas dan testimonio de mí. He venido en nombre del Padre, y no me recibís; si otro viene en nombre propio, lo recibiréis. ¿Cómo creeréis vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no la de Dios?

Jesús tiene que defenderse ante una acusación

El único testimonio definitivo es el de Dios y Dios está testificando a favor de Jesús. Ni siquiera el testimonio de Juan es definitivo a la hora de juzgar su actuación. Pero ellos ni aceptan el testimonio del Bautista ni el de Jesús.

Dios da testimonio a favor de Jesús a través de las obras que realiza a la vista de todo el que quiera percibirlas. Las obras que él realiza comunican la Vida al hombre. La interpretación de la Ley que ellos hacen solo da muerte.

Podían encontrar esa vida en la Escritura, pero la manera que tienen de acercarse a ella les impide ver su mensaje. Han convertido a Moisés en un jurista que da leyes sin preocuparse por el bien del hombre concreto.

El buscar la gloria que viene de los hombres les convierte en explotadores. Desde esa perspectiva no pueden buscar el bien del hombre sino su beneficio personal. Así no hay manera de que acepten a Jesús.

Las curaciones no son las únicas obras que realiza Jesús pero son los ejemplos más claros y los que debían empujarles a dar el vuelco en su favor. Si no son capaces de descubrir a Dios en esas obras no hay salida.

 

Fray Marcos

 

 

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