Fe Adulta

3 mayo

Viernes 5ª semana de pascua (Jn 15,12-17)

Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que pone su vida al servicio del amigo. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído al Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.

El amor no puede ser objeto de un mandamiento

Jesús da plenitud a la Ley insistiendo en un único mandamiento: el amor, que además no puede ser objeto de obligación. Esta oferta resume todo el evangélico. Debemos tomar conciencia que es nueva y definitiva.

Bien entendido que no nos pide amar a Dios o amarle a él, sino los unos a los otros. Eso sí, como nos ama Dios, como nos amó el mismo Jesús. Nos hemos armado un buen lío por no tener esta sencilla distinción en cuenta.

Podemos creer que amamos a Dios y a Jesús sin hacer caso a los demás. Eso sería una farsa. Pero si amamos a los demás, estará asegurado el amor a Dios y a Jesús.

Lo de dar la vida por los amigos lo hemos entendido mal. Jesús no está diciendo que la verdadera amistad se demuestra cuando se muere por el amigo. Igual que él no dio la vida muriendo sino poniéndola al servicio de todos.

La comunidad tiene claro que no son ellos los que han conseguido esa unidad sino la llamada de Jesús a cada uno. Es el amor de Jesús el que les mantiene unidos.

Al repetir el mandamiento, Jn demuestra que tiene muy claro cuál es la esencia del evangelio de Jesús. Nosotros lo tenemos también claro en teoría, pero en la práctica…

 

Fray Marcos

 

 

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