TRINIDAD (B)
(Mt 28,16-20)
Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, se postraron, pero algunos vacilaban. Jesús le dijo: id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
El dios pensado no puede ser Dios
La Biblia dice que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, pero la realidad es que es el hombre el que está haciendo, a cada instante, un Dios a su medida.
Aplicar hoy a Dios el concepto de persona de Boecio no tiene ningún sentido. Aplicar a Dios la individualidad, la racionalidad y la sustancialidad no nos dice nada.
Dios no se identifica con la creación, pero tampoco puede ser algo separado de ella. De la misma manera que la vida biológica no se puede separar del ser vivo.
Como dice a Moisés, Dios es solo verbo, pero además es un verbo que no se conjuga, porque no tiene ni tiempos ni modos. Es un presente que lo llena todo.
Es la experiencia que Jesús tuvo de Dios la que nos debe orientar en nuestra búsqueda. Esa vivencia le llevó a superar muchas ideas sobre el Dios de su religión. Purificó tanto el Dios del AT que no quedó casi nada.
Al llamar a Dios “Abba” abre un horizonte completamente nuevo en la comprensión de Dios. El Dios trascendente se hace tan cercano que es irreconocible. Pero no solo cambia la idea, cambia la relación del hombre con Él.
Fray Marcos
