Fe Adulta

1 diciembre

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ADVIENTO

Adviento es el primero de los tiempos litúrgicos. La misma palabra nos da el significado profundo. Es un tiempo de espera de algo que viene y que nos traerá salvación. No se trata de tiempo físico (cronos) sino de ocasión (kairos).

La encarnación, que sucedió en el tiempo, debe provocar en nosotros la misma experiencia. Lo que importa es lo que está aconteciendo en lo más profundo de nosotros. La Realidad de Dios está siempre viniendo a nosotros.

La vida biológica está siempre en evolución, buscando alcanzar su plenitud. La Vida espiritual debe hacer presente la Realidad sin tiempo, aprovechando al máximo los “kairos” que se me ofrecen durante la vida biológica.

Toda la historia de la salvación ha sido Adviento. Pero interpretamos mal lo sucedido cuando pensamos que Dios obligó a Israel a una larga espera para hacerles llegar su salvación. Dios no hace esperar a nadie nunca.

El tiempo de Dios es Kairos. Está sucediendo siempre y ofreciendo las máximas oportunidades. Somos nosotros los que debemos vivir en cada momento del tiempo astrológico esas posibilidades de plenitud infinitas.

En cualquier momento y en la medida que nos abramos a la presencia de lo divino, entramos en el kairos para nuestra auténtica liberación. Ningún momento de tu vida futura será más oportuno que el momento actual.

 

DOMINGO I DE ADVIENTO (C)

(Lc 21,25.36)

Habrá signos en el sol, la luna y las estrellas, y en la tierra angustia. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo de hombre venir con gran poder. Cuando suceda esto, levantad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado, no se os embote la mente con el vicio, el vino o el dinero y se os eche encima aquel día, porque caerá como lazo sobre todos. Estad despiertos, para escapar y manteneos en pie ante el Hijo de hombre.

Los desastres no pueden impedir la salvación

El texto refleja el ambiente apocalíptico que vivían las primeras comunidades; desde él interpretan la salvación como superación de los desastres que se avecinan.

Era una actitud falsa. La salvación no vendrá por una intervención externa sino por una adecuada actitud de los seguidores de Jesús ante su presencia aquí y ahora.

Hoy sabemos que las limitaciones proceden de nuestra condición de criaturas y nadie puede quitarnos esos límites. Si nos los quitaran dejaríamos de ser nosotros.

A pesar de las catástrofes que nos pueden afectar, el verdadero ser del hombre está a salvo. Debemos descubrir el sólido fundamento que nadie puede derruir.

El peligro que corremos es quedarnos enganchados en lo terreno y dedicar toda nuestra energía a solucionar los problemas que atañen a nuestra condición fisiológica.

Debemos tomar conciencia de que existe otra posibilidad más alta de desplegar lo humano que está más allá de lo biológico. No te tienen que añadir nada. Lo que puedes llegar a ser ya lo eres en este instante. ¡Vívelo!

 

Fray Marcos

 

 

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