28 Se le acercó un letrado que había oído la discusión y notado lo bien que respondía, y le preguntó:
– ¿Qué mandamiento es el primero de todos?
29 Respondió Jesús:
– El primero es: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor; 30amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4- 5).
31 El segundo, éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lv 19,18). No hay ningún mandamiento mayor que éstos.
32 El letrado le dijo:
– Muy bien, Maestro, es verdad lo que has dicho, que es uno solo y que no hay otro fuera de él; 33 y que amarlo con todo el corazón y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a uno mismo supera todos los holocaustos y sacrificios (Dt 6,4).
34 Viendo Jesús que había respondido inteligentemente, le dijo:
– No estás lejos del reino de Dios.
Y ya nadie se atrevía a hacerle más preguntas.
