Fe Adulta

Ceniza. colonia

Se han celebrado los carnavales en todas las edades, suponiendo un movimiento inmenso de personas hasta en el más mínimo pueblo. Disfraces, bailes, desfiles, comidas y, en definitiva, fiesta.

Posiblemente la mayor parte de personas no saben cuál es el origen de estas fiestas. Simplemente pensarán «que siempre se ha hecho así».

El origen de la palabra es muy curioso: «carne levare» proviene del latín «carnem levare» y significa «abandonar la carne» porque comienza la Cuaresma, época de penitencia. Como se consideraba la carne un elemento que fomentaba la sexualidad, los carnavales suponían la despedida de esa comida y empezar una cuarentena de sacrificio y una época de austeridad. Por supuesto que ahora no se celebran como paso a la Cuaresma.

Si enfocamos esta cuaresma como preparación a la Pascua, a la vez es una época de ensayar la alegría, de vivir la Presencia de Dios. Tenemos la costumbre de que nos imponen ceniza en nuestras frentes, como signo de que «vamos a ser polvo y en polvo nos vamos a convertir». Hay alguna parroquia en la que, en lugar de ceniza, se impone colonia en la cabeza, porque nos dice Jesús que cuando ayunemos, nos perfumemos la cabeza con la alegría que vivimos empezando ya los inicios de la Resurrección de Jesús y nuestra nueva vida de Resucitados con el Señor.

Nos hace falta leer y vivir el enfoque del PAPA Francisco: ser cristianos alegres, reconocer el bien en nosotros y en los demás, atender a quienes lo necesitan, hacer un mundo más fácil para todos, celebrar lo bueno en nosotros y en los demás, ver la vida en positivo… La vida cristiana es un caminar hacia la Resurrección y hacia una vida alegre con el Señor.

Si queremos que la humanidad viva dignamente, la Cuaresma es una oportunidad para compartir en serio con los necesitados y hacer un mundo en el que todas las personas vivamos dignamente. Ahí hay mucho campo para el sacrificio y la caridad, pero con alegría, con colonia.

 

Gerardo Villar

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