Fe Adulta

¿Qué es la salvación? comprensión, plenitud, unidad

Domingo de Ramos

29 de marzo

Mt 27, 11-54

Con frecuencia, los humanos hemos imaginado la salvación viniendo desde “fuera”, como resultado de la intervención de una divinidad separada. Con la misma frecuencia -sobre todo en las religiones teístas- se ha visto asociada a la idea de “pecado”. Y en la creencia cristiana, se sostenía que la salvación del “pecado original” se obtenía gracias a la muerte “redentora” de Cristo en la cruz.

Por ese motivo, una vez que se entiende que nunca existió el llamado pecado original, la misma idea de la redención queda vacía de contenido. La cruz de Jesús tiene otros sentidos, tanto desde el punto de vista histórico como del simbólico, pero no puede entenderse como el medio que otorga la salvación al ser humano.

El “pecado” es siempre ignorancia. En el ser humano no hay maldad -aunque cometa actos objetivamente malvados-, sino inconsciencia. La salvación no consiste en limpiar o redimir una supuesta “mancha”, sino en comprender lo que realmente somos.

En ese camino de comprensión nos ayuda el testimonio -la palabra y la vida- de personas sabias, Jesús incluido. Y de ese modo nos “salvan”. Pero, hablando con precisión, la salvación consiste en la comprensión de lo que somos, pasando de la ignorancia primera a la luz.

De un modo más concreto, bien podría decirse que la salvación, así entendida, presenta un doble contenido: es la comprensión de que somos plenitud -en lo profundo, todo es completo tal y como es- y somos unidad con todos y con todo. En realidad, si lo queremos visualizar como un camino, la salvación es el itinerario que nos conduce de la errónea consciencia de separatividad a la consciencia de unidad. De esta comprensión vital o experiencial brotará todo lo demás, también nuestro modo de ver la muerte.

 

Enrique Martínez Lozano

(Boletín semanal)

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