
Domingo de Pentecostés, Ciclo A. En la actualidad, la inmensa mayoría estamos rodeados de tecnología que «conecta», pero paradójicamente vivimos en la era de la soledad blindada. El Evangelio de hoy nos sitúa en un escenario que conocemos bien: puertas cerradas por miedo. Los discípulos no estaban en una iglesia con aire acondicionado; estaban en un búnker emocional. Tenían miedo al «qué dirán», miedo al fracaso, miedo a ser los siguientes en la lista. Estaban desconectados del mundo porque el mundo les dolía, pero finalmente consiguieron desbloquearse.
