Me gustaría encontrar una COMUNIDAD PARROQUIAL SINODAL y voy a ir significando algunas características que considero necesarias.
1.- Creer en Jesucristo, y vivir como creyentes. A ello puede servir: una predicación actual, con implicaciones en nuestra vida.
Para ello nos puede ayudar un conocimiento actual del Evangelio. Son importantes y necesarios los grupos de profundización en el Evangelio. Grupos de Biblia con material actual, profundo, formativo, incisivo.
Que la comunidad no sea solo oyente, sino participativa. Con planes evangelizadores vivos e implicación de la comunidad.
2.- Participación de los fieles, con asambleas muy frecuentes y la participación de los seglares: hombres y mujeres que planifiquen los objetivos del curso, que estén presentes en las diversas actividades pastorales.
Un Consejo Pastoral activo, que represente a toda la comunidad. Que sea elegido por todos los miembros de la parroquia. Que el párroco, si pudiera ser, fuera elegido por los fieles. Participación en la elección de párrocos, obispo…
Actividades en común, celebraciones festivas, con toda la implicación posible.
3.- Comprometida con los pobres y necesitados de dentro y de la sociedad en general.
Un equipo de Caritas que no esté formada solo por los representantes, sino con todos los cristianos activos en la comunidad. Austeridad en el edificio y en las imágenes.
Sin colectas rutinarias, sino a poder ser, con cuotas inscritas para un curso. Colaboración con las colectas generales de la Iglesia y de la Diócesis.
Conocer y comprometernos en los problemas humanos del barrio, tanto las necesidades de los jóvenes como las de los ancianos.
Promover Movimientos de Acción Católica.
4.- Conexión con otras parroquias: Reuniones Inter-parroquiales. Contacto entre los grupos de catequesis, confirmación, adultos, Tercera edad… Que los curas roten y celebren cambiando de parroquias.
5.- Locales en corro, pantallas que faciliten la lectura. Personas cerca del altar. No plan de enseñanza sino de catequesis.
En resumen, una ACTITUD participativa y de FE VIVA.
Gerardo Villar
