Fe Adulta

Perder y encontrar la vida

28 de junio

Mt 10, 37-42

Mateo parece recoger, en este texto, una serie de aforismos, no tanto provenientes de Jesús, cuanto creados por su propia comunidad. Entre ellos, llama especialmente la atención la paradoja que plantea acerca de perder/encontrar la vida.

En una forma escueta, podría explicarse de este modo: perdemos la Vida cuando nos identificamos con —y nos reducimos a— la vida, es decir, cuando confundimos nuestra personalidad con nuestra identidad, cuando absolutizamos el yo, ignorando nuestra verdad profunda.

Justamente en eso consiste nuestra ignorancia primera y radical: la ignorancia original a la que se refería el reconocido antropólogo Claude Lévi-Strauss cuando escribía: “El ser humano se piensa separado. Este es el verdadero pecado original que empuja a la humanidad a la autodestrucción”. Otro modo de expresar nuestra paradoja: la identificación con el yo conduce a nuestra autodestrucción; encontramos la Vida en la medida en que somos capaces de ver más allá del yo.

La Vida no es algo que tenemos; es lo que somos. Lo que “tenemos” es únicamente una forma concreta, temporal e impermanente, en la que la Vida que somos se expresa y despliega. La existencia pasa; la Vida permanece. En el camino para reconocer y vivir el paso de una a la otra, contamos con la luz de nuestro Anhelo profundo, la guía certera que nos trae a la verdad de lo que somos.

 

Enrique Martínez Lozano

(Boletín semanal)

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