El evangelio de hoy coloca el valor del dinero en la perspectiva correcta de cualquiera de los bienes de la vida humana: su valor debe determinarse mirando a la vida definitiva. Oremos.
Danos, Padre, un corazón solidario con todos
• Padre, que en la Iglesia lo primero sea la consagración a tu Reino, y todo: cualidades, tiempo, posesiones, sean siempre en función de hacer visible y posible tu reinado.
Danos, Padre, un corazón solidario con todos
• Padre, suscita entre nosotros hombres y mujeres que vivan con radicalidad tu evangelio, que sean faros que nos iluminen el camino y que sus formas de vida espabilen las nuestras.
Danos, Padre, un corazón solidario con todos
• Padre, que los parados, los que llegan con dificultad a final de mes, los que no tienen qué comer ni dónde dormir, no nos resulten invisibles ni indiferentes.
Danos, Padre, un corazón solidario con todos
• Padre, que esta parte de la humanidad que disponemos de bienes en sobre abundancia seamos sensibles al grito de socorro de la otra parte de la humanidad y compartamos entre todos y para todos lo que tenemos.
Danos, Padre, un corazón solidario con todos
Padre bueno, despierta nuestro corazón y nuestra sensibilidad ante las exigencias de tu llamada y de tu Reino. Enséñanos que lo importante es hacer posible tu Reino en este mundo y que todo cuanto tenemos lo utilicemos en función de tu promesa definitiva. Te damos las gracias por tu hijo Jesús.
Vicky Irigaray
