El Señor se apareció a Salomón en sueños por la noche. Dijo Dios: «Pídeme lo que quieras que te dé». Salomón dijo:
…Concede, pues, a tu siervo, un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal…
Agradó a los ojos del Señor esta súplica de Salomón, y le dijo Dios:
«Porque has pedido esto y, en vez de pedir para ti larga vida, riquezas, o la muerte de tus enemigos, has pedido discernimiento para saber juzgar, cumplo tu ruego y te doy un corazón sabio e inteligente como no lo hubo antes de ti ni lo habrá después.»
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