Fe Adulta

12 marzo

Martes 4ª semana cuaresma (Jn 5,1-16)

Un hombre llevaba 38 años enfermo. Jesús le dice: ¿Quieres sanar? No tengo a nadie que me meta en la piscina. Toma tu camilla y echa a andar. Es sábado, y no se puede llevar la camilla. Él contestó: El que me ha curado me dijo: toma tu camilla y vete. ¿Quién es el que te ha dicho: toma la camilla? Él no sabía quién era Jesús. Lo encuentra en el templo y le dice: has quedado sano; no falles más. Dijo a los judíos que era Jesús. Los judíos perseguían a Jesús porque hacía tales cosas en sábado.

Para ellos la Ley es más importante que el hombre

Una vez más todo son símbolos. Es la segunda vez que Jesús entra en Jerusalén, pero esta vez no va al templo sino a encontrarse con el pueblo oprimido y dependiente. Treinta y ocho años enfermo es el colmo de la limitación.

Se celebra una fiesta en Jerusalén, pero la alegría es solo para unos pocos. La mayoría del pueblo no tenía nada que celebrar, porque estaba excluida y sin poder moverse por su cuenta ni ser dueña de sí misma.

Es curioso que Jesús le pregunte si quiere ser curado. Casi siempre son los enfermos los que se lo piden. Jesús quiere que tome conciencia de su situación de impotencia. Así verá que forma parte del problema.

Lo que le dice Jesús al encontrarlo en el templo nos lo confirma. ‘No peques más’ no se refiere a nuestro pecado sino a no volver al estado de dependencia servil de la religiosidad oficial. Debe vivir como hombre libre.

A los dirigentes judíos lo único que les interesa es que se ha incumplido la Ley. El bien del paralítico les trae sin cuidado. Pero Jesús había dejado muy claro que lo único importante es que toda persona se sienta libre, realizada.

 

Fray Marcos

 

 

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