Fe Adulta

13 marzo

Miércoles 4ª semana cuaresma (Jn 5,17-30)

Mi Padre actúa y yo también actúo. Los judíos querían matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios Padre. Jesús dijo: el Hijo no puede hacer nada que no vea hacer al Padre. Como el Padre da vida, así también el Hijo da vida. Quién no honra al Hijo, no honra al Padre. Quien escucha mi palabra ha pasado ya de la muerte a la vida. Los muertos oirán la voz del Hijo y los que oigan vivirán. Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al Hijo tener vida.

La Vida que Jesús comunica es la misma de Dios

Estamos ante una cristología muy elaborada. Jesús Hijo no tiene más remedio que hacer lo que hace el Padre. Eso es lo que significaba en aquella época el ser hijo. Este texto nos ayuda a salir del falso concepto de Hijo.

Pero si Jesús hace lo que ve hacer al Padre, quiere decir que todo lo que está haciendo es la prueba de que Dios está con él y en contra de los judíos. Es un argumento muy rebuscado, pero demoledor para ellos.

Ante Dios la Ley pierde su capacidad de juzgar. Desde ahora el que está con Jesús está con Dios y el que está en contra de Jesús está en contra del mismo Dios. No puede haber ninguna instancia superior a esta.

La tarea de Jesús es comunicar vida, pero no cualquier vida sino la misma Vida de Dios. Esa Vida es definitiva y no termina con la muerte sino que trasciende más allá. Esta idea es fruto de una profunda experiencia interior.

Esa Vida no se impone desde fuera, es opción personal y cada uno tiene que hacerla surgir de su interior. En el c.3 ya había dicho a Nicodemo: hay que nacer de nuevo. Hay que nacer del Espíritu, más allá de la carne.

 

Fray Marcos

 

 

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