Hermanos y hermanas, en la vida de Jesús la acción de gracias y la alabanza ocupan un lugar central; el amor libre y gratuito de Dios está en el origen de todo. Oremos.
Te damos gracias Padre, del cielo y la tierra
Que nuestra querida Iglesia sienta inclinación por los “pequeños”: los pobres, hambrientos, afligidos, enfermos, invisibles y excluidos de este mundo.
Te damos gracias Padre, del cielo y la tierra
Que los creyentes recuperemos la actitud evangélica de la admiración y la alabanza porque ellas crean un estilo de vida más cercano al de Jesús.
Te damos gracias Padre, del cielo y la tierra
Que todos nosotros nos dejemos invadir por el Evangelio y vivamos abiertos y abiertas a la novedad del Reino que trae Jesús.
Te damos gracias Padre, del cielo y la tierra
Que los gobiernos e instituciones pongan su empeño en acabar con las diferencias políticas, económicas, sociales que “condenan” a una buena parte de la humanidad a la exclusión, pobreza, hambre…
Te damos gracias Padre, del cielo y la tierra
Que la paz sea posible en nuestro mundo; que cada uno de nosotros seamos semillas de paz en lo de cada día y con los de cada día.
Te damos gracias Padre, del cielo y la tierra
Padre Madre buena, que la participación en esta Eucaristía suponga un compromiso por nuestra parte a abrirnos a Dios para que nuestra vida cambie y sea puente de cambio en la vida de tantos y tantas.
