Fe Adulta

15º domingo del tiempo ordinario

Avatar de Vicky Irigaray
Escucha

Hermanos y hermanas, la parábola del sembrador nos recuerda la magnífica cosecha que produce la semilla que cae en buena tierra. Oremos.

Queremos sentirnos tierra sembrada por Dios.

Que la Iglesia abra los ojos y oídos para escuchar el grito de los afligidos y así descubrir dónde y cómo está llamada a ser Buena Noticia hoy.

Queremos sentirnos tierra sembrada por Dios.

Que los creyentes seamos tierra que acoge la llamada a ser sembradores de vida, justicia, solidaridad y paz.

Queremos sentirnos tierra sembrada por Dios.

Que todos nosotros y nosotras seamos conscientes de que el éxito final de la siembra de Dios está en las distintas actitudes con que acogemos el anuncio de su Buena Noticia.

Queremos sentirnos tierra sembrada por Dios.

Que la paz brote en los países en guerra, que cesen las armas, el ruido de las bombas, que la palabra, el gesto que vincula y el encuentro sean posibles.

Queremos sentirnos tierra sembrada por Dios.

Que los hombres y mujeres que entregan su vida cada día en favor de los que más nos necesitan sientan nuestro apoyo, nuestra solidaridad y nuestro agradecimiento.

Queremos sentirnos tierra sembrada por Dios.

Padre Madre buena, queremos ser tierra sembrada por tu amor y convertirnos en trasmisores de tu Buena Noticia, siempre estando cerca de los pequeños y desfavorecidos.

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