Fe Adulta

21 abril

DOMINGO IV DE PASCUA (B)

(Jn 10,11-18)

Yo soy el modelo de pastor que se pone al servicio de las ovejas. El asalariado, ve venir al lobo y huye porque no le importan las ovejas. Conozco a las mías y las mías me conocen. Tengo otras ovejas que no son de este atrio, que tengo que atraer para que escuchen mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

Jesús no es un pastor bueno sino excelente y único

En ambiente polémico, los primeros cristianos presentan a Jesús como lo contrario a los dirigentes. Jesús actúa por amor. Los dirigentes actúan por interés personal.

En el AT la imagen del pastor preocupado por las ovejas se aplicó al mismo Dios, que viendo la infidelidad de los dirigentes, se compromete a cuidar del pueblo Él mismo.

La traducción del “Kalos” por “bueno” es demoledora. No se trata de resaltar el carácter de bondad o dulzura sino de un radical compromiso que le convierte en único.

La misma falta de precisión encontramos en la traducción “dar la vida por las ovejas”. El griego deja claro que no se trata de dar la vida muriendo sino poner toda su persona al servicio de los demás mientras vive.

Conocer a las mías y que las mías me conozcan no alude a un conocimiento sensorial o racional sino a una intercomunicación íntima y personal que identifica.

Este conocimiento-amor lo compara con el que tiene Jesús con su Padre y su Padre con él. La imagen del pastor es solo una metáfora que apunta a algo mayor.

Jesús no crea un corralito más donde meter a sus ovejas sino que a todos comunica la misma Vida que unifica.

 

Fray Marcos

 

 

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