Fe Adulta

25 mayo

Sábado de la 7ª semana (Mc 10 13-16)

Presentaron a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Jesús se enfadó y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. El que no acepte el Reino como un niño, no entrará en él. Los abrazaba y bendecía imponiéndoles las manos.

Una lección que todavía no hemos aprendido

“No se lo impidáis”. La misma frase que empleó Jesús para mostrar su rechazo a Juan que quería impedir su labor a uno que hacía milagros, porque no era de los nuestros. Nunca debemos ir contra nada ni contra nadie.

Los niños no contaban para nada. Eran un estorbo, ni se tenían en cuenta ni tenían derecho alguno. Eran, con las mujeres, marginados por la sociedad machista.

Sin embargo Jesús encuentra en los niños valores que son imprescindibles para la pertenencia al Reino. La espontaneidad, la sinceridad, la falta de doblez, etc.

La gran dosis de artificialidad, vanagloria, engreimiento, que los mayores acarreamos, son el mayor obstáculo para la pertenencia al Reino, que es de los sencillos.

Como apuntan muy bien los evangelios, los mayores estamos muy preocupados por ser los más importantes. En cambio para Jesús es más importante el último.

Recuperar la simplicidad de los niños es el único camino para llegar a formar parte del Reino predicado por Jesús. Todo lo que huela a superioridad nos aleja de él.

Imponer las manos es el signo más antiguo de acogida que conocemos. Como niños estaremos siempre necesitados de protección que nos dé seguridades.

 

Fray Marcos

 

 

Comparte FeAdulta Facebook