Hermanos y hermanas, Jesús nos recuerda que no hay discipulado sin seguimiento y que la vida creyente supone coherencia entre lo que decimos creer, la Palabra y nuestra vida. Oremos.
Que tu Palabra nos cambie el corazón.
• Que la Iglesia sea encarnación del mensaje de Jesús: que su palabra y testimonio de vida sean semillas del Reino, invitando con su ejemplo a toda la humanidad.
Que tu Palabra nos cambie el corazón.
• Que los creyentes nos formemos en Sagrada Escritura, que tomemos conciencia de que el seguimiento no significa cumplimiento, sino opción de vida desde el corazón.
Que tu Palabra nos cambie el corazón.
• Que todos nosotros y nosotras contagiemos vida de Jesús; que en nuestros entornos seamos fuente de bien: escuchando, empatizando con los desfavorecidos, compartiéndonos en tiempo y servicio.
Que tu Palabra nos cambie el corazón.
• Que todas las mujeres que están esperando un bebé, puedan vivir su gestación disfrutando, con alegría, agradecimiento y con esperanza en un futuro bondadoso para el bebé que viene.
Que tu Palabra nos cambie el corazón.
• Que en nuestras comunidades parroquiales y religiosas cuidemos con mucho mimo la educación y formación de nuestros niños y jóvenes para que crezcan con unos criterios y valores sólidos que les acompañen toda su vida.
Que tu Palabra nos cambie el corazón.
Padre Madre buena, que la escucha y meditación de la Palabra nos vaya reconfigurando por dentro y por fuera; hasta ser transparencia de Jesús en lo de cada día.
Vicky Irigaray
