Hermanos y hermanas, en la Palabra de hoy Jesús nos ha recordado que los creyentes estamos llamados a ser fermento de una nueva humanidad que alcance a todos. Oremos.
Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.
• Que la Iglesia, con su palabra y gestos, haga visible la fuerza transformadora del Evangelio siendo presencia del Reino aquí y ahora.
Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.
• Que los creyentes entendamos el envío y la misión como seña de identidad de nuestra fe y nuestro seguimiento a Jesús, el Maestro.
Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.
• Que todos nosotros y nosotras seamos conscientes de que estamos llamados a ser signos de Dios y su Reino ante el mundo; que no podemos ni achicar ni poner ni poner límites a la Buena Noticia.
Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.
• Que las comunidades parroquiales y religiosas manifestemos lo que somos, demos lo que tenemos, seamos «profecía» no solo de palabras sino con obras.
Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.
• Que pongamos paz en la tierra, que seamos Buena Noticia, que seamos cauce de bien, que nuestras huellas sean semillas del Reino.
Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.
Padre Madre buena, que seamos hombres y mujeres que ponen sal y luz en la vida; que nuestra presencia ensanche los corazones, ofrezca horizonte y sentido.
Vicky Irigaray
