Hermanos y hermanas, Jesús nos recuerda que la ley no debe de ser acotada por una serie larga de preceptos o normas, sino que ha de ser asumida desde dentro, como expresión de agradecimiento por todo lo recibido de Dios. Oremos.
Queremos dejarnos encontrar y tocar por la Palabra de Dios
• Que la Iglesia no ponga el foco en el cumplimiento normativo externo, sino que busque despertar actitudes profundas y la docilidad de corazón como fruto del Amor gratuito que recibimos de Dios.
Queremos dejarnos encontrar y tocar por la Palabra de Dios
• Que seamos conscientes de cómo el olvido, la invisibilidad, la exclusión, la ofensa, la injuria, el desprecio, la descalificación… van matando poco a poco al hermano.
Queremos dejarnos encontrar y tocar por la Palabra de Dios
• Que no nos falten referentes: hombres y mujeres capaces de vivir en clave de fiesta, acogida, escucha, solidaridad, compromiso, inclusión, respeto, paz…
Queremos dejarnos encontrar y tocar por la Palabra de Dios
• Que escuchemos con el corazón la palabra de Jesús que nos dice que la sinceridad y la confianza son posibles, que la dignidad no está perdida y que la honestidad es semilla del Reino.
Queremos dejarnos encontrar y tocar por la Palabra de Dios
• Que todos los que estamos celebrando esta Eucaristía busquemos la novedad que nos ilusiona, el tesoro que nos alegra, el encuentro con Dios que da sentido y plenitud a nuestra vida.
Queremos dejarnos encontrar y tocar por la Palabra de Dios
Padre Madre buena, que recuperemos el valor de la palabra y los gestos en nuestra vida personal, social y también eclesial porque solo así seremos semilla y fermento de una humanidad fraterna y en paz.
Vicky Irigaray
