Fe Adulta

6 febrero

Avatar de Inma Calvo

Martes de la 5ª semana (Mc 7,1-13)

Le preguntaron: ¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras? Él contestó: Bien profetizó Isaías: Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque enseñan preceptos humanos. Moisés dijo: honra a tu padre y a tu madre. Vosotros decís: si uno le dice a su padre o madre: los bienes con que pudiera ayudarte los ofrezco al templo, ya no le permitís hacer nada por ellos, invalidando la palabra de Dios por una tradición.

El cumplimiento ritual de la Ley no es cristiano

Los fariseos celosos guardianes de la Ley siguen acechando al grupo. No se dirigen a los discípulos sino a Jesús porque creen que es precisamente él quien ha desencadenado el incumplimiento de la Ley.

La Ley no distingue entre una norma higiénica y un precepto moral. Todo estaba metido en el mismo saco porque lo único que importaba es que estuviera mandado por Dios. Hoy sabemos que muchas normas solo trataban de impedir enfermedades contagiosas.

En absoluto pensaban en unas normas que ayudaran al hombre a ser más humano. Para los fariseos el objetivo último era el cumplimento de la Ley, no humanizar. Pero no perdían ocasión de interpretarla a favor suyo.

Jesús desbarata su argumento con un ejemplo. ¡Con qué facilidad dispensan del cumplimiento de la tradición cuando redunda en beneficio material para la jerarquía!

Apuntando que no se trata de un caso aislado sino que es una costumbre normal. ¡Qué poco hemos cambiado! Después de veinte siglos seguimos en las mismas. Nos importa más defender nuestros privilegios que ser fieles.

 

Fray Marcos

 

 

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