Fe Adulta

5º domingo del tiempo ordinario

Hermanos y hermanas, en la Palabra de hoy Jesús nos ha recordado que los creyentes estamos llamados a ser fermento de una nueva humanidad que alcance a todos. Oremos.

Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.

• Que la Iglesia, con su palabra y gestos, haga visible la fuerza transformadora del Evangelio siendo presencia del Reino aquí y ahora.

Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.

• Que los creyentes entendamos el envío y la misión como seña de identidad de nuestra fe y nuestro seguimiento a Jesús, el Maestro.

Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.

• Que todos nosotros y nosotras seamos conscientes de que estamos llamados a ser signos de Dios y su Reino ante el mundo; que no podemos ni achicar ni poner ni poner límites a la Buena Noticia.

Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.

• Que las comunidades parroquiales y religiosas manifestemos lo que somos, demos lo que tenemos, seamos «profecía» no solo de palabras sino con obras.

Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.

• Que pongamos paz en la tierra, que seamos Buena Noticia, que seamos cauce de bien, que nuestras huellas sean semillas del Reino.

Queremos ser luz y vida en lo de cada día, con los de cada día.

Padre Madre buena, que seamos hombres y mujeres que ponen sal y luz en la vida; que nuestra presencia ensanche los corazones, ofrezca horizonte y sentido.

 

Vicky Irigaray

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