Saber dialogar: Dialogar no es discutir, no es reñir, no es imponer mi opinión sobre la contraria, no es ganar más votos para mi propuesta. Normalmente discutimos en defensa de nuestras opiniones. Lo bueno será ir juntos en busca de la verdad.
Pienso esto porque a raíz del discurso del Papa en las Cortes, todos -menos cuatro personas- aplaudieron durante 7 minutos. Y me ha extrañado, porque las personas que no quieren acoger a los inmigrantes, ante la postura del papa defendiendo la acogida para todos, ellos -en contra- pero le aplaudieron. Lo mismo ha ocurrido con los políticos que defienden la eutanasia y el aborto, sin embargo, le aplaudieron fuertemente. O no entendían o disimulaban.
¿Qué hacen Sánchez y 14 ministros en la misa del papa en la Sagrada Familia? Moncloa lo justifica por el «carácter cultural» del acto.
Cuando el papa recibe tantos aplausos, no solemos mirar y profundizar en lo que dice, sino que el ambiente, la fiesta la multitud nos arrastra y acabamos dejándonos llevar por la multitud. Creo que es importante EL QUE SEAMOS SINCEROS, que sepamos ganar y perder. Lo importante no es salirme con la mía, sino llegar a encontrar entre todos la subyacente verdad. Los aplausos nos arrastran. Nos faltan análisis y ser capaces de manifestar nuestra opinión.
He echado en falta en las palabras del Papa en los temas de convivencia hacia una conversión radical, personal y social, un arranque más cálido del evangelio y de Jesús. ¿Eso que nos puede llevar a la conversión? Pues creo que los discursos se quedan en lo superficial si no nos llevan a la conversión en Jesús. Y la “riqueza” de la catedral: ¿cómo entroncarla con el Jesús pobre?
Maravillosa la organización, maravillosos los discursos del papa, maravillosa la gente acogiendo y aplaudiendo, pero me queda un interrogante pendiente (¡¡tanto gasto!!) ¿Hemos profundizado en el Mensaje y en la persona de Jesús? ¿Nos hemos convertido?
Lo iremos viendo en la marcha de la historia, en la unión y el entendimiento, en el perdón, en la unidad, en el entendimiento político. Será un paso gigante en nuestra fe.
Gerardo Villar
