Fe Adulta

¿De dónde sale la cizaña?

19 DE JULIO 2026

Aunque la comentemos brevemente, la Palabra siempre nos regala algún pensamiento para enriquecer el corazón.

Narra el texto la sorpresa de los empleados de aquel agricultor que, habiendo sembrado semilla buena, ven como la cizaña se come el campo. Y brota de sus labios la pregunta más normal: ¿DE DÓNDE SALE LA CIZAÑA? No encuentran otra respuesta que la de culpar a un enemigo.

Y aunque parezca que eso es tirar balones fuera, lo bueno es que aciertan: el que siembra el mal es un enemigo. Solo que tal enemigo no está fuera de uno, sino dentro de uno mismo. La cizaña, toda cizaña, brota del corazón de uno mismo, por eso hay que vigilarlo atentamente.

En el fondo del corazón humano conviven un ángel de bondad y un Caín. Hay que dar cancha al primero y tener sujeto al segundo para que no salga afuera y haga estragos. La historia nos enseña que, tanto personas como sistemas sociales y políticos, cuando se han dejado llevar por el mal, han causado cataclismos cósmicos.

Por eso hay que repetirse con la verdad de lo que es cierto: puedes sembrar bondad y maldad, semilla buena y la peor cizaña. Sembremos la bondad por la mañana y por la tarde porque no sabemos cuál de las dos cosechas será la buena, quizá las dos.

Es verano, tiempo de más relación. No sembremos cizaña en la vida de los demás. No propaguemos bulos, mentiras y defectos de los demás. Seamos cuidadosos, respetuosos y veraces. No seamos enemigos de las personas que van sembrando por ahí la cizaña de la maledicencia. No nos refugiemos en el anonimato. Y lo dicho: sembremos el bien.

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