
En un mundo consumista como el nuestro, la gratuidad puede ser vista con dudas y hasta sospechas. Así nos volvemos escépticos, suspicaces, recelosos… El amor de Dios no tiene contraprestaciones. Todo es regalo suyo, pura gratuidad.


En un mundo consumista como el nuestro, la gratuidad puede ser vista con dudas y hasta sospechas. Así nos volvemos escépticos, suspicaces, recelosos… El amor de Dios no tiene contraprestaciones. Todo es regalo suyo, pura gratuidad.
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