Hoy, tanto el profeta Isaías, como Mateo, nos han mostrado el rostro de un Dios abundancia. Jesús nos da fuerzas para caminar, nos alimenta, es nuestro cireneo en las dificultades y nos deja ver todo lo que podemos y necesitamos ver. Se trata de un modo de vivir más arriesgado, apostando por valores que contradicen la lógica normal. Oremos.
Jesús, enséñanos a buscarte y seguirte.
· Por la Iglesia, para que sea un hogar de puertas abiertas donde todos los hombres y mujeres cansados y agobiados por los reveses de la vida, encuentren acogida, alimento, comprensión, delicadeza y ternura.
Jesús, enséñanos a buscarte y seguirte.
· Por todos los que trabajan o colaboran en Caritas, en los comedores sociales, en los bancos de alimentos, para que sean junto a los hambrientos el rostro del Dios que nos alimenta y cuida.
Jesús, enséñanos a buscarte y seguirte.
· Por todos los que sufren angustia, persecución, guerra, hambre, etc. para que encuentren en su camino personas que les contagien el amor y desvelo de nuestro buen Dios.
Jesús, enséñanos a buscarte y seguirte.
· Por todos los que en este día nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía, para que abramos nuestro corazón a la llamada que nos hace el Padre y acudamos sin más tardar a su encuentro.
Jesús, enséñanos a buscarte y seguirte.
Padre bueno, que nos quieres sin medida, concédenos la gracia de experimentarte como nuestro Padre, por mediación de tu Hijo Jesús. Te damos gracias porque nos quieres y nos cuidas.
Vicky Irigaray
