Querido y respetado José Antonio. Termino de leer tu artículo «Recibid el Espíritu» y permíteme que, por una vez no esté de acuerdo contigo. O no lo esté en términos absolutos. Es cierto lo que dices. Pero no lo es menos que cada vez te encuentras con más gente que de corazón dice: «Ven, Santo Espíritu y llena los corazones de tus fieles». Van aumentando las comunidades de creyentes que oran juntos, veo más presbíteros entregados a su pastoral que son hombres de oración. Otra cosa es que hay una masa enorme que, como bien dices, no sienten necesidad alguna del Espíritu. En este punto, y como cristiano de a pie, pero con mucha experiencia de la vida (por la edad, sobre todo), ¿qué Evangelio transmitimos? ¿Cómo lo hacemos? ¿Se nos entiende? ¿De verdad predicamos a Jesús? ¿Nos ponemos de veras a anunciar la Buena Nueva, y dejamos los negocios bancarios y el compadreo con los poderosos, para los del «mundo»?. Ánimo, José Antonio: Él está con nosotros siempre. Un abrazo.
Juan Luis Recio
