El próximo 12 de marzo en Espacio Ronda, en Madrid, a las 19.30h, haremos la presentación del libro Volar a donde no sé. Me haría mucha ilusión poder compartirlo con el equipo de Fe adulta y con las que siguen sus cartas, que, con tanta generosidad, comparten cada semana. Pero primero quiero darles las gracias por su buen hacer y su ser, poniendo al servicio del bien común una senda que nos vaya dando vislumbre del camino de vuelta a nuestra casa interna.
El libro indaga en la vida de una mujer que en la senda de su camino interior va incorporando la muerte en su vida, atravesando la incertidumbre, para entrar en la paz de acoger el momento de su tránsito. Todo ello ocurre teniendo como telón de fondo un convento de dominicas, ya centenario, que es un espacio muy emblemático de Gran Canaria. Está prologado por Mardía Herrero, la cual refiere “Todos sabemos que vivir, y morir, es “volar a donde no sé”. Reconforta poder leer un relato capaz de abrazar la incertidumbre desde la confianza”.
Al mismo tiempo que ha sido el alumbramiento de este libro, ha surgido la llegada de una asociación en Canarias, de reciente creación, denominada Osorio Hospice. Dicha asociación tiene por objeto el acompañamiento a las personas en la fase final de esta forma vida, sobre todo, a aquellas que estén en una situación de vulnerabilidad social. Ahora se trata de un hospice itinerante, acudiendo allí donde la persona se encuentre, pero su sueño es poder albergar un espacio físico que pueda ofrecer su servicio. Los fondos que se recauden con la autoría del libro van a ir destinados a Osorio Hospice.
La protagonista del libro necesitó hacer su camino, el maestro del error la fue conduciendo, las amistades la fueron sosteniendo, la escucha de la intuición la fue guiando, la enfermedad la devolvió hacia sí misma, la temerosa muerte se hizo su amiga. Todo la fue llevando a una senda de libertad y de paz que, al margen del país donde hayamos nacido, es el horizonte o la brújula de cualquier ser humano.
Que sigamos dispuestas para volar a donde no sabemos en el cotidiano de cada día, allí donde acontece la vida, en medio del ruido y del silencio, de la luz y la oscuridad y de todo aquello que nos habita. Reverenciando y agradeciendo la oportunidad de estar vivas y ser motivo de vida para la humanidad.
Un abrazo de gratitud.
Yolanda Guerra
