Me choca, siempre que entro en un templo, que el lugar esté organizado con un altar que preside, normalmente arriba con unas escaleritas. Y abajo en bancos, en varias filas, está el lugar de los fieles. Y con una parte de atrás, que se usa mucho, las traseras cerca de la puerta, donde los fieles parece que están pero sin implicarse.
La primera impresión que da es de un aula para la enseñanza.
Por lo que narran los evangelios, en la última cena, estaban Jesús y los apóstoles alrededor de una mesa, no separados sino en corro.
¿Se podría montar el templo en corro, de forma que los bancos estén no frente al altar, sino alrededor? De ese modo, estaríamos todos en círculo con el altar presidiendo. Y todos nos veríamos la cara y estaríamos en torno al altar.
Ya he visto algunos templos construidos en círculo de manera que los fieles y el presbítero tenemos ese contacto visual a la hora de compartir la palabra y luego la Eucaristía. El altar está en una parte y el presbítero se puede colocar en la parte que quiera, que siempre está rodeado y cercano.
Da gusto cuando celebramos la Eucaristía así, en corro, viéndonos todos y compartiendo esa cercanía que nos hace comunidad que celebra. Jesús se levanta de la mesa y se pone a lavar los pies a los discípulos.
Es muy difícil hacer comunidad en nuestros templos, que suelen estar colocados en filas una tras otra. Para hacer grupo es cuestión de cambiar y colocar los bancos haciendo círculos. Esto nos va ayudar a sentirnos comunidad.
Todos tenemos experiencia de eucaristías que hemos vivido en círculo y nos hemos sentido unidos y miembros de una familia. Es mucho más fácil realizar la intercomunicación.
Hagamos celebración de la Eucaristía en corro para hacer comunidad.
Gerardo Villar
