
Lo importante, en general y como cristiano en particular, no es lo que decimos, sino lo que hacemos. La historia la mueven esas personas que han hecho cosas, que han movido corazones, que han dado ejemplo. Podemos dejarlo todo en palabrería y luego quedarnos en el sofá. Cuando un “sí” no te lleva a la acción, es momento de revisar. Sigamos el ejemplo de Jesús, trabajemos la viña del Padre.
