
La Navidad nos debe servir para recordar que Dios desea seguir naciendo cada día en nosotros, que todas las personas con las que nos cruzamos en nuestro día a día son hermanos y hermanas. En medio de la oscuridad ha aparecido una luz que ilumina y da sentido a nuestra vida, nos llena de esperanza y nos invita a crear un mundo de paz y justicia.
