
Jesús es un rey atípico, un rey pobre y para los pobres, un rey coronado por entregarse al pueblo, por vivir a su servicio y al servicio de la dignidad humana. Su reino no es de este mundo… porque quiere un mundo nuevo. Un mundo, un reino de paz, de verdad, de justicia, de amor… Y tú… ¿Cómo te comprometes con esta misión en la que no bastan las palabras?
