
“¡Hosanna!” “¡Crucifícalo!” Jesús parece popular, especial, alguien en quien vale la pena creer. Entusiasmarse es fácil cuando le vemos fuerte, victorioso, y todo parece prometedor. Pero cuando el camino deja de ser cómodo, se vuelve difícil, y seguirle implica entrega, incomodidad, sacrificio. Cuando aparece nuestra pequeña “cruz”, entonces el entusiasmo se enfría. Confía, ten fe, permanece hasta el pie de la cruz para contemplar el auténtico rostro de Dios, y la verdadera victoria de su Hijo.
